Las políticas implementadas por el Gobierno nacional en el mercado eléctrico comenzaron a generar un fuerte impacto en el sector productivo. La reforma impulsada por la Secretaría de Energía elevó significativamente el costo que deben afrontar las industrias y el comercio, con casos en los que las facturas aumentaron hasta un 125% en un mes, por la aplicación del denominado Cargo Estabilizado GUDIs.
El incremento de los costos energéticos repercute directamente sobre las industrias, los comercios y las pequeñas y medianas empresas, que deben afrontar mayores gastos para mantener su actividad. Esta situación puede traducirse en aumentos de precios, menor capacidad de inversión y una pérdida de competitividad y puestos de trabajo.
Al mismo tiempo, la reducción de subsidios y el traslado del costo de la energía eléctrica impulsados por el Gobierno nacional generan presión sobre las tarifas que pagan los usuarios residenciales.
Frente a este escenario, Formosa continúa diferenciándose al mantener una de las tarifas eléctricas más bajas de la Argentina. De acuerdo con informes del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, el precio mayorista de la energía es el mismo para todas las provincias, por lo que las diferencias en las facturas responden a las políticas de distribución y administración aplicadas en cada jurisdicción.
En ese contexto, la política energética de la provincia permite amortiguar el impacto de las medidas nacionales y sostener un menor costo para los usuarios residenciales, beneficiando tanto a las familias como al entramado productivo local.